Si hay algo que resalta
en el ejército desde cientos y/o miles de años atrás hasta la actualidad, es
que en dicho mundo o medio predomina y manda la testosterona; es decir, el
hombre heterosexual o lo que podríamos conocer en el argot común como un macho vernáculo; Es por
ello que la cuestión de permitir que los homosexuales presten servicio en las
fuerzas armadas ha sido un punto importante de discusión para los que están en
contra o para los que están a favor de que los homosexuales estén presentes en las fuerzas
armadas. Para algunos, el trabajo con un homosexual hará que se sientan
incómodos conviviendo con ellos, mientras que para otros sobresale bien tener a homosexuales prestando servicio en
el ejército. Aquí vamos a ver a algunos de los problemas que enfrenta el llamado
"tercer sexo", ya que el deseo de unirse a las filas de las fuerzas
armadas no distingue de raza, credo, o género.
Los que están en contra
de que los homosexuales estén presentes en el servicio militar creen que la agencia va a perder su
cohesión. La vida de un soldado es algo íntimo y lo hacen todo juntos, así que para
un homosexual, podría ser una experiencia intimidante trabajar con otras
personas que podrían aprovecharse de la situación. Del mismo modo, los homosexuales pueden alterar la disciplina y la buena moral de los
militares.
Además, como Wallace
dice, los soldados que participan entre sí románticamente puede afectar su
pertenencia social y emocional con la unidad militar. Su objeto de deseo y obsesión es estar con la
otra persona y su relación con ella puede hacerle olvidar cumplir con sus responsabilidades
para con el grupo. Su devoción a la otra persona podría violar la lealtad con la que se comprometen con
el Ejército y sus compañeros soldados.
A parte de eso, los que
están en contra de la medida para permitir que los homosexuales estén presentes en las fuerzas
armadas creen que una institución militar no es como una institución pública que ofrece
igualdad de oportunidades para todos. En cuanto a la selección y el
reclutamiento, las fuerzas armadas están exentas de éste principio de ofrecer
oportunidades similares para todos. La razón detrás de la creación de la institución es
proteger al país, y por ello en cierta forma todo lo demás queda relevado o en un segundo plano.
Por otro lado, los que
están a favor de que los homosexuales estén presentes en el ejército creen que hay una base
histórica que les permite entrar en la institución. Asimismo, sostienen
que los militares pueden beneficiarse de las mentes creativas de los
homosexuales en cuanto a la logística, estrategias, y en cuanto a la inteligencia se
refiere.
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| Salida a entrenar |
Del mismo modo, los
defensores de la medida consideran que no debería haber ninguna preferencia de
género en la contratación y selección de posibles miembros de las fuerzas
armadas. Esta es una solución eficaz para controlar la disminución del número
de solicitantes que se unen cada año al ejército. Sin la preferencia de género, los
militares podrían ampliar su base de reclutamiento.
Otra afirmación de
aquellos que están de acuerdo en que los homosexuales estén presentes en las fuerzas armadas se debe
a que el reclutamiento para el ejército debe estar basado en las
calificaciones, habilidades, destrezas y características individuales de cada aspirante que se presenta al servicio militar y no en el género. El
hecho de que una persona sea gay no significa que no posea las habilidades
necesarias para realizar las tareas asignadas. Así que el género no debería ser
un problema en el reclutamiento y selección.
El ejército no debe
cuestionar el sexo de un individuo sino que debe trabajar en mejorar el proceso
de selección con el fin de determinar que la verdad es que una persona homosexual realmente puede dedicar su
vida a la protección de su estado y de su gente. La lealtad, el patriotismo, y
otros requisitos necesarios para el servicio de proteger al país no sólo podían ser cumplidas
por los hombres heterosexuales, de modo que el género no debería ser un problema.
Una persona de autoridad
y rango no debe permitir dejarse aprovechar por sus superiores sólo por su orientación
sexual. La institución es una prueba de resistencia, así como las propias
habilidades físicas, emocionales y mentales. Mientras un individuo,
independientemente de su sexo, pueda cumplir con estos requisitos, entonces no
hay nada de malo en tener a los homosexuales desempeñando diversas funciones en el ejército.
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Reeditado y traducido por: Pedro Pagavino